- Asegúrate de que los hornillos de la cocina quedan bien cerrados cuando terminas de cocinar.
- Haz lo mismo con el horno.
- Comprueba de vez en cuando si el piloto de la caldera sigue encendido o no. Si no lo está es que no le está entrando gas.
- Cuando salgas de casa, cierra la llave general del gas siempre que puedas.
- Mantén una buena ventilación en la vivienda, tanto en verano como en invierno.
- No hagas reparaciones tú mismo sobre tu instalación. Deja esto a los profesionales.
- Si tienes gas por bombona en una segunda residencia, recuerda cerrar la manija de la botella siempre que te vayas.
- Si tienes la posibilidad, instala una alarma de monóxido de carbono. Te avisará si registra un alto nivel de este gas, que lo más seguro es que provenga de una fuga de tu instalación de gas.